El sobrino politico en el Impuesto de Sucesiones

El Tribunal Supremo reconoce  el derecho de un sobrino político a la reducción por razón de parentesco en la liquidación del impuesto sobre sucesiones al equipararlo a los mismos parientes consanguíneos que sí se benefician de dicha reducción cuando deben liquidar el pago tras recibir una herencia.
 La sentencia de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal considera que a los sobrinos políticos hay que incluirlos en el Grupo III –familiares colaterales de cuarto grado– al tratarse de un parentesco que no desaparece al fallecer la persona que servía de vínculo
la Dirección General de Tributos de la Comunidad de Madid había girado una  una liquidación provisional por entender que el parentesco por afinidad se mantiene sólo si a la fecha del devengo del impuesto subsistía el vínculo que los unía.

Vínculo no disuelto
 La Administración entendió que el parentesco dependía del matrimonio y, por lo tanto, nació cuando éste se contrajo y cesó cuando se disolvió por la muerte del tío.
La sentencia resuelve siguiendo su doctrina que “una vez que el vínculo de afinidad existe, el pariente (en este caso “sobrino político”) debe encuadrarse en el grupo III.  “Donde la ley no distingue no cabe distinguir”, para concluir que es obvio que el legislador no ha querido que existieran diferencias entre los colaterales por consanguinidad y por afinidad, derogando las normas contrarias que han estado vigentes, reglamentariamente, hasta 1967.
La inclusión de los sobrinos por afinidad en el Grupo III procede aun cuando hubiera fallecido la persona que servía de vínculo entre el causante y el sobrino por afinidad.